La loca de la casa
“Hablar de literatura es hablar de la vida; de la propia vida y de la de los otros, de la felicidad y del dolor. Y es también hablar del amor, porque la pasión es el mayor invento de nuestras existencias inventadas, la sombra de una sombra, el durmiente que sueña que está soñando”. Así es como en La loca de la casa Rosa Montero muestra en un compendio inconexo de capítulos el mundo interior de los escritores o el mundo imaginario de cualquier persona que se proponga crear una obra literaria, aunque en realidad todo gira en torno al mundo interior y profesional de la autora. Montero mezcla la novela con el ensayo y la autobiografía en un libro en el que habla de familiares, escritores, amigos, amores y desamores, pero en el que, sobre todo, habla de sí misma.
A través de ejemplos de escritores que han triunfado o fracasado en la literatura, Rosa Montero explica que los novelistas escriben para intentar recuperar el “paraíso perdido”, su niñez y adolescencia, los recuerdos que se han perdido para siempre en el fondo de la memoria, con el fin de luchar contra la decadencia de las cosas. Mientras el novelista está inventando historias con la ayuda de la imaginación es un ser eterno que lucha contra la muerte y gana porque sus relatos perduran, quedan grabados en algún sitio y nunca dejan de existir.
Montero reflexiona sobre el oficio de escritor (“quizá escribir consiste en llegar más debajo de tu propio subconsciente. En una novela siempre cuentas cosas que no sabes que sabes”) y su vanidad, su egocentrismo, sus flaquezas y su temor al fracaso. Sin olvidar que gran parte de ese éxito que obtienen los escritores se debe a la labor invisible de las mujeres con las que conviven.
La loca de la casa da a entender que la vida imaginaria es tan real como la vida real y desentrañar lo que es real de lo que no lo es da igual, porque al fin y al cabo lo que se pretende es capturar de alguna manera la magia de la vida y la locura de vivir. Si la imaginación está emparentada con la locura, la loca de la casa sería esa pequeña parte de imaginación o de creatividad que se le aparece al escritor en el momento más inesperado. Y qué mejor ejemplo de imaginación y creatividad que inventarse versiones diferentes de la propia vida, por ejemplo un romance que nunca llegó a vivir con un actor del que nunca conoceremos la identidad. ¿O sí lo vivió? Si la autora habla de personajes creados por otros escritores ¿por qué no introducirse a sí misma en la novela que ha escrito, por qué no fabricarse su propio personaje de ficción con anécdotas que le han ocurrido y sucesos que nunca le ocurrirán? La lección que Rosa nos deja en estas páginas es: No es malo soñar...

The_Exorcist - Francisco J. Moreno dijo
¿Quién es Rosa Montero?
¿En qué trabaja?
¿Qué otras obras ha escrito?
¿Cuándo escribió este libro y dónde se ubica dentro de su obra?
¿Cuál es la trama? ¿De qué va?
¿Cómo es su estilo? ¿Escribe bien o es del montón? ¿Nos encontramos ante una brillante Virginia Wolf o ante una decadente Nora Roberts o Danielle Steel?
Esta redacción habla mucho del trasfondo de la novela, de lo que trata de transmitir, y de la opinión personal de la redactora, pero se deja aparte demasiados puntos importantes sin resolver.
Una reseña bonita, pero algo inútil.
4 Mayo 2007 | 04:18 PM