Noticias gruesas

El Libro de Estilo de El País establece la siguiente norma para la redacción de noticias:
“El periodista transmite a los lectores noticias comprobadas, y se abstiene de incluir en ellas sus opiniones personales”.
En la información que comentamos, presentada con el formato de noticia y publicada en El País el 15 de marzo pasado, se trata de contar al lector lo que ocurrió en la presentación del libro Qué piensan los neocon españoles en un acto presidido por José María Aznar.
En el segundo párrafo el periodista hace una valoración general del acto señalando que poco a poco se fue alejando del análisis intelectual “para dar entrada a las palabras más gruesas”. Gruesas es un adjetivo con una importante carga peyorativa. El periodista interpreta lo que se dijo en el acto y lo califica de grueso. Según la RAE, "Dicho del entendimiento: Oscuro, confuso y poco agudo (...)" y también "fuerte, duro, pesado", "trazo ancho o muy entintado".
En el tercer párrafo del cuerpo se cita textualmente las declaraciones de uno de losparticipantes en el acto, José María Marco, a quien se presenta no como profesor, intelectual o analista político, sino como “calificado de analista político”. ¿Qué significa eso? ¿Está insinuando el periodista que no lo es? El lector que no sepa quién es Marco seguirá sin saberlo puesto que la información incumple aquí otra norma del Libro de Estilo de El País, la que dice que
“el estilo de redacción debe ser claro, conciso, preciso, fluido y fácilmente comprensible”.
En el cuarto párrafo el periodista ya va lanzado: “Con estos teloneros, el discurso de Aznar sonó casi moderado”. Se utiliza un sustantivo procedente del campo semántico del espectáculo para definir a los participantes de un acto político de ideas.
A continuación, como señala el alumno Alberto Frutos en su análisis, el periodista añade una coletilla, que no aporta nada a la noticia, a la cita en la que Aznar dice que nunca fue trotskista o maoísta: “Sí lo fueron alguno de sus ministros, como Josep Piqué”.
El quinto párrafo sigue en ese tono de ambigüedad e insinuaciones: “Aznar no aludió a cuáles fueron sus orígenes ideológicos, pero sus resonancias podían vislumbrarse en algunos pasajes de su discurso, como cuando habló de la necesidad de revivir Occidente” o criticó el relativismo y la pérdida de valores morales.
Incluso en el caso de que este texto no fuera una noticia sino una crónica sería igualmente rechazable porque, como dice el Libro de Estilo de El País, “el autor debe explicar y razonar las interpretaciones que exprese, y construir su texto de modo que la información prime sobre la interpretación. No es tolerable, en cambio, la coletilla que refleja opiniones personales o hipótesis aventuradas”. La ideología, las antipatías personales y los prejuicios han distorsionado la visión del periodista, que ha sido incapaz, o ni siquiera lo ha intentado, de superar esos condicionantes. El resultado es un relato que, aunque recoja citas textuales y datos ciertos, es poco transparente y, por lo tanto, poco creíble. Leyendo este tipo noticias el lector no puede dejar de sentirse despreciado y humillado. Porque así es como uno se siente cuando lo tratan sin respeto y como si fuera tonto.
Así lo han visto la mayoría de los alumnos y esta es una muestra:
Miriam Cánovas: “’Palabras gruesas’ es un juicio de valor que debe quedar en manos del lector”.
Rocío González: “El periodista ha dejado que sus vagas interpretaciones se mezclen con lo que corresponde a la información”.
Alberto Espinosa: “La noticia está redactada en un tono completamente partidista (…) Alude a que Aznar tiene como orígenes ideológicos pasajes históricos con relación con la extrema derecha, cuando el ex presidente no lo dice en ningún momento de manera explícita”.
Adrián Bonache denuncia el tono despreciativo hacia Aznar que desprende la noticia tanto en el texto como en la fotografía: “El autor de esta noticia no ha sabido alejarse de ella a la hora de contarla. Se ha implicado en ella de forma subjetiva, lanzando acusaciones que no tienen cabida en una noticia”.
Anna Poltorak lo dice con pocas, pero suficientes, palabras: “Falta claridad en el contexto”.
Teniendo en cuenta que es precisamente el contexto lo que debe dar sentido a los hechos, si es confuso la noticia será incomprensible, y, en el peor de los casos, si es malintencionado la noticia habrá dejado de ser noticia para convertirse en propaganda.
A la tradicional clasificación entre noticias duras y blandas se puede añadir un nuevo tipo: las noticias gruesas. Abultadas con adjetivos, prejuicios, propaganda y malas intenciones.



The_Exorcist - Francisco J. Moreno dijo
¡Ah! Pero... ¿El País es un periódico? Creí que era propaganda pura y dura (es broma, que no se ofendan los paisanos).
Este artículo estaba lleno de fallos por todos lados. No había por donde cogerlo. Dejaba las declaraciones más interesantes para el final del relato, lo cargaba todo de partidismos, de adjetivaciones, de coletillas con información despectiva, de elucubraciones personales, etc. Ni siquiera se ha molestado en ser sutil.
A ese Miguel González no sé como no le han echado, pero supongo que será porque la gente que compra un periódico subvencionado por el gobierno encontrará en sus artículos lo que está buscando: críticas al PP y alabanzas al PSOE. Últimamente la elección de un periódico para leer y tomar ejemplo se ha convertido en una tarea difícil. El partidismo está llegando al límite, y la objetividad, desapareciendo... junto a la inteligencia. ¿Es que no hay un **** periódico decente en este país?
21 Marzo 2007 | 04:15 PM